“EL PÚBLICO” de Teatro La Abadía

Sinopsis

El público vuelve a La Abadía. El año pasado gozó de una acogida extraordinaria, esa pieza del supuesto teatro irrepresentable de Lorca se desveló como “onírica pero perfectamente inteligible”, de una “enigmática belleza convulsa”, con “poderosas imágenes”, “poesía nocturna y turbulenta”. “El público de Rigola hace historia”, “El públicoes, como el amor, una obra desbordante”.
Con esta obra, el poeta granadino aspiraba a iniciar un nuevo camino, y de eso precisamente habla: del valor para romper con el pasado, con las inercias, la tradición, la represión —tanto en plano artístico como en el afectivo— y emprender aquello que uno realmente desea.
El público, escrito en 1929-30 durante su viaje a EE UU y Cuba, habla del teatro y habla del deseo, a través de un juego de máscaras, en el que se superponen ficción y realidad, en el que las identidades se encuentran en continua metamorfosis, persiguiendo sin cesar la Autenticidad, la Honestidad y la Libertad.

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Hablar de Federíco García Lorca es hablar de la inmortal belleza de las palabras que se tejen con destreza y matices infinitos.

Escribió El Público hacia 1930 y este teatro lorquiano imposible finalmente se hizo posible en su estreno 56 años más tarde; así de largo fue entender el lenguaje de sus deseos, de sus miedos, de sus contradicciones, de su penitencia erótica… Pero, ¿qué es el tiempo más que un mar de sueño?

«Yo no vengo hoy para entretener a ustedes. Ni quiero, ni me importa, ni me da la gana. Más bien he venido a luchar. […] Y ésta es la lucha; porque yo quiero con vehemencia comunicarme con vosotros ya que he venido, ya que estoy aquí, ya que salgo por un instante de mi largo silencio poético y no quiero daros miel, porque no tengo, sino arena».

Y así es ésta obra, una lucha de surrealismo onírico cuerpo a cuerpo entre su autor, eternizado en los actores y ese dragón tantas veces, demasiadas, esclavo tranquilo que sin embargo, puede comer y matar con sus bostezos de fuego, del que hay que defenderse removiéndole en su estómago emociones: El Público.

La Abadía, dirigidos por Álex Rigola, nos regalan esta obra llena de personajes al punto de ebullición que se transforman, se desnudan, se devoran, se desean y se pierden cuando se encuentran en la arena de un teatro sepulcrado al aire libre. Figuras de pámpanos y cascabeles convirtiéndose en látigos hechos con cuerdas de guitarra, en peces luna, en agua y beso, en pecho y en manzana. Sexual Julieta montando a los Caballos; nadie a través de ella, ella a través de nosotros. Y si el espectador solamente llegara a ver el solo del pastor bobo, habría sido suficiente, magníficos Nao Albet y Laia Durán, guardando las caretas de los pordioseros y de los poetas que matan a las gipaetas. El Emperador padre castrador que combate con su bate a los que osan quererse entre iguales. Elena, Elena, ¿dónde estás Elena? Necesito que seas mi coartada para no parecer lo que en realidad parece que soy. Amor por todas partes. Amar por todas partes. Música para navegar y acabar convertido en una aguja de coser. Porque eso es precisamente lo que se hace en el teatro.

Porque la puerta del teatro no se cierra nunca, aunque únicamente sea para sacar en claro un racimo de heridas y una desorientación absoluta.

Merece la pena.

Soraya G.

Actualmente se representa en Madrid, en la sala Juan de la Cruz hasta el 18 de diciembre de 2016. Después continuará la gira por ciudades como Ourense, Avilés y Gijón.

Para más información consultar su página web Teatro La Abadía

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